viernes, 17 de julio de 2015

Tratamiento natural para prevenir y eliminar las varices.

Las varices son un problema de salud que evidencia una mala circulación, pero también una cuestión estética que puede llegar a ser muy evidente y afectar a la autoestima de una persona.

En este artículo te explicamos cómo puedes seguir un tratamiento natural y casero para prevenir las varices e incluso eliminar las que te hayan aparecido recientemente.

Mejorar la circulación
La causa de las varices tiene que ver principalmente con el hígado, ya que es el órgano que regula nuestra circulación y purifica nuestra sangre de toxinas. Por ello deberemos tener siempre en cuenta que un tratamiento completo para combatir las varices debe empezar con una buena alimentación, basada en los siguientes alimentos:
  • Frutas y verduras: destacamos el limón, el pomelo, la alcachofa o la achicoria.
  • Legumbres: cocinadas con comino, alga kombu o hinojo
  • Cereal integral: especialmente el arroz, el mijo, la quinoa o el trigo sarraceno
  • Huevo, preferiblemente ecológico
  • Pescado
  • Carne blanca
  • Frutos y frutas secas crudos o tostados, pero sin freír ni salar
  • Semillas: crudas o germinadas
  • Aceites de primera presión en frío: de sésamo, oliva, girasol, lino, germen de trigo, etc.
  • Bebidas vegetales de avena, de arroz o de almendra
  • Especias como el ají o la cúrcuma

En cambio, evitaremos o limitaremos el consumo de los siguientes alimentos:
  • Carne roja y embutido
  • Leche y derivados lácteos
  • Alimentos fritos y precocinados
  • Bebidas alcohólicas
Regular el intestino
El intestino es el otro órgano que influye directamente en la circulación del organismo ya que, al estar en nuestro vientre, la parte central de nuestro cuerpo, si funciona mal, origina un bloqueo que no permite una circulación correcta por todo el cuerpo.

Por ello deberemos tratar naturalmente nuestro intestino, sobre todo si sufrimos estreñimiento, tendencia a las diarreas o colon irritable, que son los problemas más habituales.


Infusiones circulatorias
Debemos cuidarnos desde dentro y desde fuera, y por este motivo recomendamos tomar cada día infusiones que contribuyan a mejorar la circulación sanguínea. Podemos elegir, por ejemplo, las siguientes plantas medicinales:
  • Una planta para mejorar la función del hígado: boldo, diente de león o cardo mariano (precaución en pacientes con problemas hepáticos importantes).
  • Romero o centella asiática para mejorar la función circulatoria de extremidades (el romero no lo tomaremos si se sufre hipertensión).
  • Una planta para mejorar la microcirculación: ginkgo biloba.
  • Semillas de lino para regular la función intestinal.
  • Podemos añadir a esta infusión el jugo de medio limón y un poco de stevia o miel para endulzar.

Agua fría
El agua fría es el alivio más inmediato para los problemas de circulación, siempre y cuando la apliquemos de la manera correcta.

En un momento en el que no tengamos frío, mojaremos las piernas con agua fría. Podemos hacerlo en la ducha, la bañera, en una piscina, en el mar, con una manguera, etc.
  • Permaneceremos unos minutos, a ser posible mientras estemos en movimiento.
  • A continuación secaremos nuestras piernas para hacerlas entrar en calor y conseguir el contraste de temperaturas, que es realmente lo más curativo.
  • Si todavía no hemos conseguido entrar en calor realizaremos algún ejercicio o masaje.
Crema hidratante y masaje
Para mejorar todavía más el riego sanguíneo en nuestras piernas deberíamosmasajearlas al menos una vez al día con un producto específico, que siempre recomendamos que sea natural, con ingredientes no perjudiciales para nuestra salud.

Podemos optar por un gel o crema hidratante, o bien preparar nuestro propio aceite mezclando una base de aceite vegetal de almendra con unas gotas de alguno de los siguientes aceites esenciales:
  • Romero
  • Hammamelis
  • Centella asiática
  • Vid
  • Castaño de Indias
Masajearemos las piernas haciendo círculos, siempre en dirección hacia arriba, hacia el corazón. Finalmente con el puño cerrado haremos movimientos ascendientes.


Postura invertida
Cada noche antes de acostarnos nos tumbaremos en el suelo, en la cama o en un sofá y pondremos las piernas en alto, a ser posible con los glúteos tocando la pared y las piernas totalmente verticales, creando un ángulo recto con nuestro cuerpo.

Permaneceremos en esta postura entre 15 y 30 minutos, a no ser que se nos duerman las piernas antes.

Este sencillo ejercicio, que es parecido a algunas posturas de yoga y otras terapias corporales, es muy efectivo y relajante si lo practicamos diariamente.