jueves, 22 de octubre de 2015

6 remedios naturales para eliminar úlceras varicosas.

La úlcera varicosa es un tipo de úlcera producida por un deficiente funcionamiento del sistema venoso.

Aunque generalmente aparecen en las piernas, puede darse en cualquier otro lugar del cuerpo. Los siguientes zumos naturales contienen sustancias circulatorias, antiinflamatorias y descongestionantes que te ayudarán en estos casos.

6 REMEDIOS NATURALES PARA ÚLCERAS VARICOSAS


1. ALMENDRAS Y ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO

Mezclar 2 cucharadas de aceite de almendras dulces y 2 de aceite de hígado de bacalao. Aplicar suavemente esta preparación sobre las úlceras de las várices y dejar al descubierto.

2. COL O REPOLLO

Pasar por el fuego varias hojas de col durante un par de segundos. Luego aplastar con un rodillo y poner sobre el área de la úlcera. Dejar puesta por dos horas.

3. CALÉNDULA

Hervir, en un litro de agua, 80 gramos de caléndula, durante 5 minutos. Dejar reposar. Empapar una gasa en el líquido, aplicar con suavidad en las piernas.

4. PEREJIL

Triturar un puñado de perejil y poner, a modo de cataplasma, sobre la piel enferma. Dejar puesto por 15 minutos y repetir varias veces este remedio.


5. APIO Y MANZANA

Cortar una rama de apio y 1 manzana en pedazos y lavar 2 hojas de acelgas. Después extraer el gel que está dentro de una hoja de sábila o aloe vera. Poner todos los ingredientes juntos y licuar. Aplicar el líquido resultante sobre las heridas causadas por las úlceras varicosas. y dejar toda la noche. Retirar con agua fresca por la mañana.


6. ARCILLA Y ACEITE ESENCIAL DE LAVANDA

Aplicar en la zona afectada una gruesa cataplasma de arcilla, de una medida algo mayor que la úlcera, a cuya agua se habrán añadido dos gotas de aceite esencial de lavanda. Se mantendrá puesta una hora al día y su tratamiento se efectuará a diario hasta lograr la reconstitución de los tejidos y su cicatrización.

Si la úlcera está muy abierta o es muy dolorosa, en los primeros días que se iniciará el tratamiento se hará un fino emplaste alrededor de la úlcera, cambiándolo tres o cuatro veces en cuanto se seque. Transcurridos estos primeros días, se pasará a aplicar directamente el emplaste como se ha señalado arriba. No hay que alarmarse si al principio de la cura se manifiesta una agravación aparente.

En el tratamiento de las úlceras y tumores, así como de las heridas supurantes o susceptibles de supurar, la arcilla realiza una limpieza radical, tanto de la herida como de las partes vecinas.